Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como mente

Lo que decide lo que decidimos

Imagen
  Es interesante pensar en todos los factores que actúan en el momento en que se engendra una persona y que empezarán a determinar el abanico de probabilidades que decidirán cómo es y cómo actuará: La información genética del padre y de la madre. El azar de las mutaciones. El conjunto del entorno, empezando ya en el periodo fetal. Las dificultades de la existencia. Las primeras experiencias infantiles. La educación que irá recibiendo. Las informaciones que irá absorbiendo. El grado y la calidad del amor que recibirá. Todos estos factores, y algunos que me dejo, decidirán cómo será y cómo actuará la nueva persona; es decir, todos estos factores gobernarán la tendencia de sus pensamientos, la fuerza de su inconsciente y, por tanto, los valores de probabilidad que influirán en sus decisiones. Su libertad trabajará con estos factores. El conductor del vehículo tal vez lo haga muy bien; pero el vehículo que le ha tocado decidirá su velocidad y la calidad de su conducción.

Un bien que no podemos ni imaginar

Imagen
  La música es un lenguaje humano cuya codificación va más allá de lo racional y de lo consciente. Por eso nos sorprende. Esta sorpresa es parte de su atracción; y la sopresa se produce incluso con las canciones que conocemos. Cada canción actua en nosotros con la misma efectividad que la primera vez que la escuchamos.  El misterio tiene que ver con aquella parte de nuestro ser que recibe los impulsos eléctricos generados en las neuronas a causa de los cambios de presión cíclicos en la atmosfera que nos rodea; esa parte de nuestro ser que está a la vez en comunicación con la materia y con la mente.  La música es una vía de acercamiento a lo más profundo de nuestro ser; como si lo que realmente somos, por unos breves instantes, subiera de las profundidades donde se esconde y se manifestara. La gente que se esfuerza en codificar esta esencia, en construir la alegría, en convertir lo cotidiano en magia, nos hacen un bien que no podemos ni imaginar. (Recomiendo leer a Susanne...