Gorilas en la niebla



A lo largo de mi vida, y sobre todo durante los años de mi juventud, han caído, a menudo por azar, en mis manos, libros que, después, con los años, han resultado ser iniciáticos e intensamente formativos. Da la impresión, y no exagero al decirlo, de que alguna clase de fuerza extraña me estaba preparando, formando, educando, enseñando... para mi tarea profesional docente, y sobre todo para mi otra tarea, la de escribir y pensar. Los conocimientos adquiridos gracias a estos libros aparecidos por azar han sido a menudo más útiles y más reveladores que aquellos otros conocimientos reglados, académicos, especificados dentro del currículo de mi carrera universitaria.

Uno de los más esenciales fue el ensayo escrito por Dian Fossey “Gorillas in the mist” que allá por 1988 me abrió los ojos hacia una realidad que hasta aquel momento me era velada: los Homo sapiens somos una especie animal más, con nuestras peculiaridades intelectuales, racionales, reflexivas... Todas las especies tienen sus peculiaridades; las nuestras nos parecen más importantes (y lo son), pero nunca estaremos lo bastante seguros de si esa importancia tiene un fundamento objetivo, o si por el contrario es consecuencia de contemplar desde dentro mismo de nuestra especie nuestras peculiaridades.

El caso es que Dian Fossey pasó varios años de su vida estudiando de muy cerca a los gorilas de montaña de Ruanda; se acercó tanto que incluso convivió con ellos como un miembro más, y redactó por escrito todo aquello, increíble, que descubrió del comportamiento de estos hermanos con pelo que son otros humanos (humanos no reconocidos). La comunidad científica considera al Homo sapiens como una especie perteneciente a un género diferente al de los chimpancés, gorilas, bonobos, orangutanes... pero esta diferenciación, probablemente, se fundamenta más en el antropocentrismo que en criterios objetivos.

De la narración de Dian Fossey deducimos sin ningún género de duda la complejidad social de los grupos de gorilas de montaña; sus sentimientos de amor, de afecto, de capacidad de sacrificio, de dolor por la muerte de los hijos, de solidaridad, de amistad, de enemistad, de odio, de rechazo, de racismo, de celos, de dominio; su capacidad de colaborar, de conspirar, de crear alianzas, de realizar matanzas de enemigos, de ayudar a los amigos, de decidir privilegios, de ayudar; las rivalidades, los liderazgos, las manías, las obsesiones, la culpa... Quien quiera conocer las raíces del comportamiento humano necesita leer “Gorillas in the mist”. La revolución que en aquel lejano 1988 implicó para mí su lectura fue tan grande que aún hoy reconozco que hubo un antes y un después, no solo en la comprensión de la vida de los gorilas, sino sobre todo, y por encima de todo, en la comprensión del Homo sapiens, de su psicología, y de las razones de sus comportamientos. Tiene lógica que determinadas sectas prohiban algunos libros; porque otorgan una libertad que las combate.

Años más tarde se rodó una película “Gorilas en la niebla” que no tiene nada que ver con el libro, y ni una milésima parte de su valor, dedicada a la vida de Dian Fossey más que a su trabajo.

Dejar de leer este libro implica conocer mucho menos a nuestra especie.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Prisciliano de Compostela

Adios amigo!

Qué es ser hereje?