ἀγάπη
Me gusta decir muchas veces que el premio más grande que se puede recibir por haber producido o dirigido o realizado una película es la propia película; y lo digo de corazón. Ni dinero, ni estatuillas, ni fama, ni aplausos, ni audiencias, ni buenas críticas. El premio de hacer cine es el cine que se hace.
Lo mismo se puede aplicar con casi todo. El premio por escribir una buena novela es la buena novela. El premio por cocinar un arroz magistral es el plato de arroz que te comes. El premio de componer una canción legendaria es la canción.
Y finalmente se puede decir que ocurre lo mismo con el amor; con el amor en su máxima y concreta expresión, no estoy hablando únicamente de las relaciones sentimentales, que a menudo no pasan de ser un intercambio de intereses; me refiero al amor al cual los griegos llamaban ἀγάπη (ágape) . El premio de amar es amar; y es esta la razón por la cual se ama, porque amar es lo más grande que nos puede pasar, no se puede pagar con ninguna otra cosa porque el mismo hecho de amar es su propio premio, su propia paga, su propia e inmensa compensación.

este es un melón que has abierto hace días y en el que yo planteaba si ese amor ya es premio. No es paradójico el hecho de amar desprendidamente si ya va el premio de serie ? existe esencialmente desprendimiento?
ResponderEliminarEs importante distinguir entre premio y salario; o entre premio y pago. No es lo mismo que te paguen por algo a que te premien por algo.
ResponderEliminarCuando te pagan, ocurre probablemente tras un pacto aceptado por las dos partes; una parte realiza el trabajo porque desea el pago; la otra parte paga porque desea el fruto del trabajo. Es una relación donde hay un interés, se supone que legítimo, por ambas partes.
Cuando te premian, lo hacen por algo que has hecho probablemente (aunque no siempre) sin buscar el premio, o buscando algo distinto al premio. El premio es como un regalo añadido. Lo que has hecho, lo harías aunque no te premiaran, porque amas hacerlo.
En el caso del amor, del ágape, la causa del amor es él mismo; ese es tu premio; ese es tu interés. Desear que exista el acto de amar y decides que exista en ti. En este sentido, me parece una motivación legítima, que no tiene más interés que el propio amor, que el propio bien de las personas a las que decides amar, aunque esas personas no tengan nada que ver contigo, y aunque quizá ni siquiera las conozcas; o sí.
¿Existe desprendimiento? Depende de cada situación. Jesús decía que si amas a tu padre o a tu hijo, no hay demasiado desprendimiento (aunque tambien lo puede haber, a veces, por amor a un hijo das la vida). Pero si amas a un enemigo, si perdonas al que te ha destrozado la vida, si le ayudas a sobreponerse aunque en tu interior arda la ira sin que lo puedas evitar, si eliges amarlo... Tu premio será haberlo hecho, pero no lo habrás hecho por ese premio, lo habrás hecho porque en el fondo de tu ser sabes que es lo correcto, lo mejor, lo que de verdad repara hasta donde se puede. Y para esta clase de amor necesitas mucho desprendimiento. El premio te la repamplinfa aunque esté ahí. A veces, amar significa andar caminos muy ásperos.
En fin, es sólo mi modestísima opinión.
Yo me peleo entre decir te quiero o te amo... con lo fácil que es con un simple I LOVE U
ResponderEliminar...
Oí decir que en ruso hay varias decenas (cirílicas) todas ellas para decir ' te quiero' ¿O era te amo?...
Aveces pienso que no debería haber leído " El arte de amar' cuando apenas era un adolescente...🙂