El monstruo
En esta noche fría de viento gélido no puedo dejar de pensar en todos aquellos que duermen en los portales, en los cajeros, en diferentes rincones ocultos de las grandes ciudades, en los primeros contrafuertes de Montjuic, en naves abandonadas. Siento el frío de su cuerpo y el abandono de su ser. Me pregunto qué falla en todo esto que nos rodea para que tantas personas vivan atadas a este desprecio existencial.
El monstruo que se alimenta de nuestro trabajo para engrosar sus arcas no reparte de forma justa los beneficios, y expulsa del corazón del sistema a los más débiles. La debilidad no viene únicamente de un cuerpo débil; puede venir de una mente frágil, diferente, excesivamente sensible, inadaptada o rota por la vida. El monstruo nos recuerda día tras día con el rugido de los coches en las autopistas y grandes avenidas, cuando por la mañana aun es oscuro, que la prioridad de este sistema no son las personas sino el beneficio económico.

Hola Prisci,
ResponderEliminarCuando ayer por la noche leía el post …pensaba en que yo a veces (va a épocas) me he imaginado en esa situación, incluso en otras tipo cárcel, o incluso en el corredor de la muerte…
Y dentro de ese pensamiento imaginativo me he preguntado ¿cómo he llegado hasta aquí? Vale que la respuesta es solo mía y que en ningún momento puedo responder por esos miles de indigentes que pasan la noche a la intemperie y teniendo cartones de colchón…
…añado a que, en esa imaginable situación, para hacerla más llevadera (lo hecho siempre) llevaría mi radio de bolsillo (ahora el móvil) y pasaría la noche con el pinganillo metido en la oreja -muchas cosas que he aprendido han pasado por ese pinganillo-
Sigo … con la pregunta ¿Qué me ha llevado a esa situación? …por lo que me conozco, creo que puedo adivinar la respuesta, respuesta que puede ser la misma para otras personas.
Y lo que oigo dentro de mí, casi que como un eco latente es “abandono” … vamos que “me he abandonado a mi mismo” incluso puedo dar trazabilidad a ese abandono que también tiene relación con la propia dignidad …
Todo puede empezar con una pequeña chispa, una riña conyugal …una infidelidad descubierta (incluso por los hijos)
Una mala situación laboral tipo despido, bulling o un jefe que te hace la vida imposible ..
---- y otras que pueden ser más desagradables, tipo accidente de coche que matas a una o varias personas por conducción temeraria …
A nivel de la política tipo escándalos de corrupción … etc. Etc.
E imagino que me puede pasar a mi si no cuido desde el primer día a la familia, los hijos, el choche el cargo…
Entonces estalla la primera chispa y te encuentras en un pequeño conflicto que crees que lo puedes resolver a solas …incluso lo vuelves a hacer (ese conflicto) y no solo te acostumbras, sino que te reafirmas con argumentos que eso es normal, lo hace todo el mundo y que lo puedes sobrellevar…
Pero un día se hace la pelota más grande y no la puedes parar, cometes un desliz y se descubre el paste …te ponen de patitas en la calle de casa, no te hablan, también en el trabajo … y te sientes abandonado, sin argumentos y o amigos para resolver la papeleta ..
Te vas a una pensión que aún puedes pagar unos días, tienes ropa justa y desaliñada, no te puedes arreglar …y te vas abandonando, no te cuidas, ni si quieras te aseas …y no sigo si caes enfermo o te refugias en bebida o drogas …
Me veo en esa situación y acabo en un banco, con una manta o saco de dormir que he pillado a saber cómo … y como yo en ese banco, calle o parque me encuentro con mis nuevos “semejantes” ¿sigo?
No solo me imagino que mis semejantes pueden ser amigos, pero son competidores de la noche, de la botella de vino o de alguna papelina …
El orgullo propio me impide levantarme, borrar esa mala experiencia y volver al redil …allí me quedo , con mi fracaso y siendo la víctima de mi propia existencia …así acabo por no cuidarme, por abandonarme…
Si eso pasara, pediría no dejar de rezar esas dos avemarías que ya sabes.
Bona nit.
Gracias por tan realista e imaginativo comentario. El perfil humano que describes puede ser uno de los muchos que hay en este colectivo que duerme y vive en la calle. Yo conozco otros también. De todas formas, la causa no es lo fundamental, sino el hecho.
EliminarSi hablamos de dignidad humana, no importa el por qué están así; importa que están así.
Efectivamente, existe un abandono; nunca es solamente un autoabandono; siempre es también un abandono de la sociedad: de la familia (si existe), de los amigos (si los ha habido), del estado (si es un estado social), de las asociaciones o instituciones que se consideran seguidoras de Cristo ("porque tuve hambre y me diste de comer"). Nunca es únicamente un abandono de la propia persona; aunque también. Siempre es un abandono del conjunto de humanos; también mío si no me detengo y pregunto "¿Cómo puedo ayudarte?", y trágicamente casi nunca lo hago.
Por otro lado, cuando llegas a estar así, en la calle, no es fácil pensar, no es fácil encontrar los razonamientos adecuados que te puedan iluminar para salir de la situación. Hablas de orgullo; el orgullo que impide pedir ayuda, suplicar soluciones; cuando estás en la calle es complicadísimo no sufrir ese orgullo como defensa, como autoexculpación, como resistencia a la pérdida de la propia dignidad. La psicología de las personas abandonadas o autoabandonadas de la calle es tan compleja que los razonamientos que nosotros hacemos para comprenderlas rara vez aciertan. Es fácil hacer esos razonamientos cuando no se vive en la calle.
La dignidad humana implica que a la hora de buscar soluciones no importa el por qué se ha llegado a esta situación sino que lo que importa es salir de ella. Uno de los problemas es que nadie toma las riendas de la situación cuando el propio afectado es incapaz por razones psicológicas de tomarlas.
Uno de los casos que yo conocí se originó por el fin de un alquiler de toda la vida. Los propietarios del piso ejercieron su derecho legal a echar del piso a los que pagaban el alquiler porque se casaba su hija. Los que se fueron del piso eran una señora mayor que cobraba una pensión pequeña y no tenía ahorros; su hija, que tenía problemas mentales y la pareja de su hija, que se drogaba. En un primer momento se fueron a trabajar a los campos de Lleida, pero lo poco que cobraban no les permitía acceder a otro alquiler y dormían en la calle. La señora mayor se murió mientras dormían en la calle. La hija y su pareja no sé donde fueron a parar. No se puede decir cien por cien que fueran culpables de la situación, o como mínimo, no fueron los únicos culpables.
Recuerdo también el caso de un señor que se murió de frío en un parque de la ciudad. De día, mantenía más o menos una relación aceptable socialmente con sus conocidos de un bar donde jugaba al ajedrez y consumía de vez en cuando alguna cerveza; yo solía jugar con él. Pero su pensión no le daba para pagarse una habitación y dormía en un parque (poca gente lo sabía). Una de las frías noches de invierno simplemente se murió de frío. Se llamaba Antonio Ruíz y jugaba muy bien al ajedrez. No era un delincuente ni un corrupto.
Mientras tanto se hacen reformas en oratorios que parecen museos, con calefacción en verano y aire acondicionado en invierno; con sagrarios de oro y santos chapados en plata; con todo lujo de detalles en la decoración del espacio. Pero el sagrario Antonio Ruíz, donde Jesús se encarnaba, estaba abandonado; abandonado por el mismo y por todos los demás hubiera hecho lo que hubiera hecho.
*quise decir: calefacción en invierno y aire acondicionado en verano.
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