Jamás les entregaré la vida
No dejaré de soñar en un mundo más libre. Sonarán tambores de guerra. Las apologías al gris y a lo veloz se esparcerán por la Tierra. Prohibirán la piel, la palabra, la canción. Me amenazarán con robarme la supervivencia, pero jamás les entregaré la vida.
No dejaré de luchar por un mundo más libre; un mundo donde los guardianes de la mente estén sin trabajo; donde la obediencia sea sustituida por un criterio maduro, consciente, responsable, que no niegue al individuo ser el gobernante de su propio destino consciente de lo muy ligado que está al de los demás.
No dejaré de cantar, de esperar, de cambiar, de rectificar, de reír, de vivir como siento que es bueno vivir... Sin miedo, sin censura, sin ocultación, sin rendiciones, sin resignación. La resignación es el suicidio cotidiano donde quien muere cada día es la vida más que la supervivencia.
No tengo miedo, porque soy hijo de un Dios que ha creado tanto desorden dentro de un orden, tanto caos dentro de una armonía, tanta belleza que tantos corren a tapar, y que ha confiado tanto en el ser humano que le ha concedido el privilegio de poder vivir desde dentro toda esta profunda e intensa expresión artística.

"¡Dios tuyo!" ...como diría Suso, aparte de la interjección (te la digo con respeto y cariño)... encuentro está entrada maravillosa; debes sentirte muy acurrucado por Dios, y casi mejor no entrar en detalles de mío, tuyo...etc.
ResponderEliminarBuen finde Prisci.
(tomae en el tercer intento para publicar)
Me siento excesivamente bien tratado por Dios, que no sé como me aguanta, y que me lleva por caminos sorprendentes diciéndome cosas increíbles e imposibles de escribir. Espero que siga teniendo paciencia conmigo.
EliminarBuen finde tomae!