La vida es demasiado corta para no amarnos.
La vida es demasiado corta para no amarnos.
El tiempo es
demasiado precioso para no amarnos.
Si llega la muerte, seré
todavía más fiel a la vida; y disfrutaré hasta el último estertor
de todo aquello en lo que creo: el amor, la libertad, la naturaleza
salvaje, el desapego de todo…
Lejos de asustarme, la muerte me
hará más fiel a la vida, a la que pertenezco.
El sabor de la
vida es de esperanza para todos.
Si Dios no es amor, no quiero
que exista.
Si Dios no fuera amor, no merecería existir.
Si
Dios castigara a los que actúan según su naturaleza, no merecería
existir.
Si en el más allá me encontrara a alguien abandonado
por Dios, no tendría ningún interés en hacerle compañía a ese
Dios.
Si Dios considerara a alguien por condenado sin remedio,
ese Dios no sería Dios, ni yo podría ser de él.
Si solo
hubiera una vida, me parecería bien. Si la vida no se acabara nunca
y continuara más allá de la muerte, también me parecería bien. Lo
que no me parecería bien sería tener una vida tan bonita como la
que nos han regalado y que me pusieran como norma no vivirla.

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