Cinco avemarías al día



Cinco avemarías al día:

Una por Suso (una promesa es una promesa)

Una por cada miembro de mi familia: la pasada, la presente y la futura.

Una por cada uno de mis alumnos y alumnas: pasados, presentes y futuros.

Una por todas aquellas personas a las que a lo largo de mi vida he alejado de Dios, o he movido a actuar mal, de forma inconsciente o consciente.

Una por alguien especial de quien no puedo revelar la identidad.

Y todo esto sin ser católico ni creer en ningún dogma, aplicando aquello de la habilitación o convalidación (un avemaría aunque no fuera cierta la fe católica convalida en la fe verdadera sea la que sea, y viceversa, si la fe católica fuera cierta, yo como hereje con buenas intenciones, convalido mi avemaría de hereje como si la hubiera rezado un cristiano fiel)

En todos los casos, el beneficio que se deriva del avemaría viene de Dios con lo cual no debe preocuparme mi miseria, únicamente mis buenas intenciones; el beneficio lo produce Dios, nada tiene que ver conmigo.


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